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| El Vino Nuevo |
Para escuchar testimonios (en inglés), haz "click" aquí debajo:
Bryan's Testimony
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Entra directamente al curso si ya estás matriculado. |
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Este curso interactivo de 60 días te ayudará a beber a plenitud del "Vino Nuevo" que satisface el alma, y por resultado encontrarás liberación del vicio del alcohol y las drogas. Se puede lograr, y sabrás cómo.
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Para ver una sinopsis del curso Haz ‘click’ aquí para ver un adelanto del primer Día de nuestro curso. |
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Testimonios de "El Vino Nuevo" |
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Mi mentor es Jeff Perry
Mi testimonio comienza cuando yo tenía algo más de veinte años, y empecé a consumir drogas con el fin de enfrentar las crisis emocionales, aunque no me llegué a volver adicto a nada hasta mucho después. Pero sin embargo, fue desde esa época que comencé a alejarme del Señor, para confiar en la ayuda de otras cosas... En 1998 me volví adicto a los calmantes, y tras una intervención familiar fui a un centro de rehabilitación en el que pasé 30 días, y luego pasé a un centro de recuperación, en donde aprendí lo que piensa la sociedad sobre la recuperación de las adicciones. Me mantuve sobrio por unos dos años, y después volví al uso esporádico de las pastillas... durante esa época sí asistí a la iglesia, pero estaba decidido a hacer las cosas "a mi manera" y no de otra. Sabía para entonces que mi deber era honrar a Dios haciendo Su voluntad y no la mía, pero le di las espaldas al Señor... Entonces, en marzo del 2004 perdí el empleo que había tenido por doce años, y empecé a rodar cuesta abajo. En vez de hablar con alguien sobre la pérdida de mi empleo y del disgusto que eso me ocasionó, o en vez de volverme a Dios y buscar Su ayuda, lo que hice fue volverme a los calmantes, y en un santiamén ya estaba adicto una vez más... ¡Gasté todo el dinero que había ahorrado, y en julio del 2004 me encontré sin un centavo! Acudí a mis familiares (mis padres y mi hermana), quienes me pusieron en contacto con el director del Ministerio Un Solo Camino (One Way Ministries) de nuestra iglesia (la Primera Iglesia Bautista de Woodstock), y fue entonces que comencé mi viaje de regreso a los brazos del Señor.
Se decidió que me beneficiaría inscribirme en el programa residencial que mi iglesia patrocinaba, pero Dios tenía otros planes... Una semana antes de mudarme, el director del programa decidió no aceptar más residentes nuevos, porque estaban reestructurando el programa. Esto no me desalentó, porque algo me decía que aquél no iba a ser el programa... Yo asistía a las reuniones semanales de apoyo en mi iglesia, y ya había comenzado a reconciliarme con el Señor. Fue en esta ocasión que me encontraba en la Internet, cuando miré el sitio web de los Bautistas del Sur (Southern Baptist), y me encontré con Libertad a los cautivos. ¡Qué gozo tan grande fue el curso de El vino nuevo! El curso me enseñó cómo arrepentirme sinceramente de mis pecados, y cómo permanecer cerca del Señor. También me corroboró lo que estaba aprendiendo en las reuniones semanales de la iglesia: que la adicción es pecado, y que solamente a través de Jesucristo, y de un programa centrado en Él es que uno alcanza la verdadera libertad. Empecé entonces a asistir los domingos a los cultos de adoración por las mañanas, las tardes y las noches. Y eso fue sólo un sorbo del gozo que el Señor puede dar.
Hoy soy más feliz que nunca antes en mi vida, y puedo decir con sinceridad que ahora encontré la libertad, y sé de quién viene, y viene del Señor. Le doy gracias a Dios todos los días por lo que ha hecho por mí, y ahora entiendo lo que dicen las Escrituras: "Permaneced en Mí, y Yo permaneceré en vosotros"... ¡Qué gran verdad! Después de tantos años corriendo de acá para allá, y tratando de averiguar lo que debía hacer con mi vida, al fin me di cuenta de que lo que debo hacer es lo que Dios quiere que haga, y nada más.
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Quisiera para comenzar darle las gracias a mi Señor por Su gracia salvadora y Su misericordia. No me merezco Su perdón. Quiero También darle las gracias a Debbie, mi mentora, que me apoyó fielmente con sus oraciones. Mi amistad con el alcohol empezó hace cuarenta años. Comenzó con un simple "traguito" de vez en cuando, pero con el tiempo se convirtió en un hábito cotidiano. No me sentí culpable sino hasta hace nueve años, cuando acepté al Señor Jesucristo como mi Salvador personal. El entender que el exceso de alcohol era un pecado a los ojos de Dios me dio el deseo de dejar las bebidas alcohólicas, pero no la determinación que me hacía falta para lograrlo con éxito. Fracasé miserablemente cada vez que intenté dejar el vicio del alcohol. El tiempo máximo que pude permanecer sobria fue por dos años, pero el hábito se fue abriendo paso de nuevo en mi vida. Yo sabía que me dirigía rumbo a la destrucción y la condenación, pero no tenía idea de cómo utilizar el poder de Dios para deshacerme de aquel hábito pecaminoso. Satanás me mantuvo así en sus garras por cuarenta años. El Señor me guió hacia "Libertad a los Cautivos" a través de uno de los estudios por Internet de Charles Stanley. Las orientaciones que recibí en el curso "El Vino Nuevo" y el ánimo que me impartió Debbie me pusieron en el camino correcto que me llevó hasta Jesucristo. El Señor rompió las cadenas del alcohol. Su sangre me proveyó los medios para crucificar ese pecado de una vez por todas. Mi vida ha cambiado, y toda la gloria es para Dios. El Señor le dio luz a mi existencia después de haber yo vivido la mayor parte de mi vida en tinieblas. Jesús dijo: "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (Juan 8: 12). Carol
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Mi mentor es Henry. Ingerí bebidas alcohólicas de joven, pero las dejé en 1986 cuando me convertí en Cristiano. Poco después mi esposa y yo comenzamos a bebernos una copa de vino en ocasiones especiales. Pensábamos que bíblicamente no había problema. Pero con el paso de los años el consumo fue en aumento. Yo empecé a elaborar vinos caseros y por tanto tenía a mano botellas a toda hora. Las cosas fueron de mal en peor a medida que empecé a emborracharme solo. Entonces vivía en una angustia y un sentimiento de culpa constantes. Intenté muchas veces dejar el vicio, pero mi condición empeoraba en vez de mejorar. Fue entonces que una mañana, borracho y avergonzado, escuché a mi esposa hablarme de "Libertad a los Cautivos". ¡Y aquí estoy hoy, con el curso terminado... ¡completamente libre y en victoria! Estoy muy agradecido, tanto al curso como a Henry, por revelarme la respuesta al problema. ¡Dios me ha devuelto el gozo, la conformidad y la libertad! ¡Ahora, por primera vez en muchos años, mi vida puede dar gloria a mi Salvador y Creador! Jack (libre, por fin)
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Rick Streu, Director del Ministerio Nuevo Vino
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Hola, soy Rick Strey. Mi esposa se llama Nancy. No sé cómo expresar mi gratitud a Dios, que utilizó éste y otros cursos en "Libertad a los Cautivos" para lidiar con el pecado en mi vida. Y lo más importante, he crecido espiritualmente en mi caminar con el Señor, y le alabo y bendigo por permitirme ser parte de este ministerio. Si puedo servirte de alguna manera, por favor no dudes en enviarme un correo electrónico a ricks53@sbcglobal.net |
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Mi mentor es Bryan Reif. Tras 29 años de batallar con el vicio del alcohol, Dios me trajo de nuevo al pie de la cruz. Mis primeros 6 años de alcoholismo comenzaron cuando terminé la Escuela Secundaria, continuaron durante el Preuniversitario, y el vicio siguió conmigo a través del mundo de los negocios. Era una existencia llena de ira, broncas a puñetazos, problemas con la ley y malas decisiones en los negocios. Yo vivía para satisfacerme a mí mismo y a los demás. Sabía que esa clase de vida estaba mal, porque mis padres me habían enseñado un mejor camino. Mi madre esperaba despierta todas las noches hasta que yo llegara, me preguntaba si había bebido, y me decía siempre cuán malo era consumir alcohol. Después de pasarme 5 días "bebiendo hasta por los ojos", me vi yendo en auto rumbo a un centro de tratamiento para internarme en un programa de 30 días. Después que volví a casa, me casé y formé una familia. Me mantuve sobrio, "luchando a capa y espada" por 12 años, pero siempre por las razones equivocadas: la joven familia, las cuentas a pagar, e incluso por defender la reputación personal, especialmente cuando se vive en un pueblo pequeño. Se me dijo bien claro que nunca probara el primer "trago", porque mi alcoholismo era una enfermedad y si bebía sólo una vez volvería a ser alcohólico. Cedí a la tentación y... ¿saben qué? ¡De nuevo a las borracheras! Esta vez la cosa sí afectó a mi mujer y a mis hijos. Yo no tenía idea del daño que les estaba haciendo. Me encontraba ciego, ocupado en autocomplacer la carne. Mi esposa me suplicó que dejara de consumir alcohol. Yo sabía que ya era hora de entregarle mi vida al Señor. Me convertí en cristiano nacido de nuevo y pude mantenerme sobrio 3 años más. Después de abusar del alcohol por 5 años, me metí en problemas con la ley por conducir ebrio, tuve problemas familiares, me fue mal en los negocios a causa de mis borracheras y me di cuenta de que me estaba alejando una vez más del Señor. El 1 de abril de 2005 marcó el final de una etapa y el principio de otra nueva. Jesucristo me dio una segunda oportunidad. Su amor y misericordia son increíbles. Su muerte en la cruz fue para limpiar nuestros pecados, que murieron con Él. El Señor es perdonador y desea mantener una relación íntima con nosotros. Yo vivo ahora día por día para Dios, para servirle con un corazón contrito y humillado. Festejo todos los días en Su Palabra mediante estudios bíblicos, oración, rindiéndole cuentas a otros hombres cristianos, testificando, escuchando casetes evangélicos y asistiendo a la iglesia. La diferencia entre esta vez y la anterior radica en saber que Jesucristo me librará de los deseos pecaminosos. Debemos crecer espiritualmente día a día en la Palabra de Dios y aprender a servirle y amarle a Él por medio de la fe y no por obras. El web "Libertad a los Cautivos", que lo basa todo en la Palabra de Dios, ha ayudado a transformar mi vida. Ya hace 6 meses que vivo libre del vicio pecaminoso, y ahora lo que bebo es el Agua Viva de Jesucristo. Los cambios en mis relaciones tanto en mi hogar como en el trabajo han sido indescriptibles. Marc Wenger
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